Para la mayoría, un día de playa se reduce a dos cosas: bañarse y tomar el sol. Sin embargo, la costa ofrece muchas más posibilidades, y muchas de ellas no requieren ni equipo especial ni mucha preparación. A continuación se reúnen nueve actividades, agrupadas según con quién vayas: para una familia con niños (1–3), para una escapada con amigos (4–6) y para una pareja (7–9). Para cada una se indican condiciones y consejos para elegir el lugar.
Aventuras en la arena para los más pequeños
Los niños son capaces de convertir cualquier tramo de costa en un terreno para expediciones, y a los adultos les basta con marcarles el rumbo. Los criterios principales al elegir la actividad son: seguridad, arena fina y blanda, y agua poco profunda junto a la orilla.
Un «tesoro» escondido en la arena. Los adultos entierran con antelación un objeto (una concha grande, un juguete pequeño) y dan algunas pistas. Los niños, sintiéndose como auténticos buscadores de tesoros, desentierran el hallazgo. Para el juego conviene elegir playas con arena fina y blanda, donde sea fácil cavar y sea imposible hacerse daño. Un buen ejemplo de este tipo de lugar es la playa de Levante, en Salou, donde el agua junto a la orilla es poco profunda, la zona está cuidada y los hoteles están a poca distancia a pie.
Carrera de carretilla. Un relevo por parejas en el que un participante camina con las manos mientras el otro le sujeta las piernas. En la arena se marcan las líneas de salida y meta, se forman parejas «padre o madre + niño», y la carrera empieza a la señal. La arena amortigua las caídas inevitables, pero conviene que la distancia sea corta y elegir un tramo llano sin piedras.
«Tres en raya» en la arena. El juego clásico cobra un toque playero cuando, en lugar de papel, se usa la arena y, en lugar de los símbolos dibujados: conchas y piedrecitas. Un extra: una mini competición para ver quién reúne antes la cantidad necesaria de «fichas». El ganador empieza la partida. Es mejor dibujar el tablero lejos de la orilla, para que una ola que llegue no se lleve el resultado.
Competiciones con amigos y fotos fuera de lo común
Un grupo de amigos en la costa es un equipo perfecto para retos deportivos y experimentos creativos. El ritmo, la emoción y las vivencias compartidas hacen que un día normal junto al mar sea memorable.
Nado hasta las boyas. Si alguien del grupo se cree el nuevo Michael Phelps, es el momento de comprobarlo en la práctica. Los participantes eligen una referencia (la mayoría de las veces, las boyas), salen a la vez y quien pierda invita a todos a una bebida fría. Es importante tener en cuenta la corriente y el estado del mar: la carrera solo es segura con el agua tranquila y a una distancia razonable.
Fotos con «caras» para las sombras. En arena lisa se dibujan varias caras con distintas expresiones; después, los participantes se colocan de modo que las sombras de sus cabezas coincidan exactamente con los dibujos. Resultado: una serie de fotos poco habitual. El mejor momento para hacerlas: por la mañana o al atardecer, cuando las sombras son nítidas y alargadas.
Skimboarding en la orilla. Este deporte relativamente nuevo recuerda al surf, pero la tabla se desliza sobre una fina capa de agua justo junto a la orilla. El participante corre, lanza la tabla sobre la arena mojada y salta encima. Para practicar hace falta una franja amplia y libre en la orilla, sin gente cerca: al principio, la velocidad y el control cuestan.
Experiencias para dos – agua, luz y silencio
Un descanso en la playa en pareja a menudo se reduce a un mediodía adormilado sobre la toalla. Unas cuantas ideas sencillas pueden convertir ese día en una pequeña aventura.
Snorkel cerca de la orilla. Máscara, tubo y agua transparente: basta con eso para ver el mundo submarino sin alejarse mucho de tierra. Son ideales las calas pequeñas con fondo rocoso y mucha vida marina. La playa de Mar Menuda, en Tossa de Mar, por ejemplo, es famosa porque la profundidad empieza a solo unos metros de la orilla, y la visibilidad permite distinguir los peces y el relieve del fondo.
Paseo en hidropedal. Alquilar un «hidropedal» (una embarcación con pedales) combina un esfuerzo físico ligero con un paseo por el mar. Algunos modelos vienen con tobogán y son muy solicitados, así que en los lugares populares es mejor reservar con antelación.
Pícnic en la arena. Una manta, comida ligera, un par de copas y el sonido del oleaje: la fórmula es muy simple. Es preferible por la tarde: hay menos gente, el aire es más suave y, después de cenar, se puede terminar la velada con un baño. Antes de organizarlo, conviene consultar la normativa de esa playa.
Conviene no sobrecargar el móvil cuando se usa con calor junto a la piscina
Sin embargo, no todos los días de playa exigen actividad. A veces apetece simplemente estirarse en la toalla con un libro o quedarte pegado al móvil mientras el sol hace lo suyo. El único matiz: con el calor, el teléfono inteligente se sobrecalienta más rápido de lo que parece, y las aplicaciones que consumen muchos recursos solo aceleran este proceso. Por eso, los juegos móviles exigentes encajan mal en la playa. Por eso, hoy muchos se decantan por juegos arcade sencillos o por entretenimiento de iGaming. Algo ligero como las tragaperras online exige muy poco al dispositivo. Pero incluso entre estos juegos hay algunos que pueden forzar el móvil. Por eso, muchos, antes de elegir una plataforma, prefieren consultar las reseñas de los casinos e incluso consultar las condiciones de cada juego, para saber con certeza que no exigirá demasiado a sus dispositivos.
Este ocio sin complicaciones se alterna bien con el baño y encaja perfectamente con un plan de descanso tranquilo junto al agua.
Cada una de las ideas descritas se adapta fácilmente a cada costa y a cada estado de ánimo. Los lectores pueden compartir sus propias ideas de ocio playero en los comentarios.










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